
En conferencia de prensa, integrantes de Cáritas Arquidiocesana comentaron el trabajo realizado junto al Centro Comunitario San Roque y Red Solidaria en la primera etapa de la emergencia tras la inundación. Desde la Cooperativa Obrera informaron sobre los resultados de la campaña solidaria que aportará fondos para lo que viene.
El director de Cáritas Diocesana, Miguel Vidal, agradeció a las organizaciones y personas que voluntariamente se comprometieron con la asistencia en la emergencia. «Esta catástrofe que hemos vivido también tiene otra cara que es la solidaridad, las ganas de colaborar y, fundamentalmente, el entusiasmo por hacer que esto sea algo que nos transforme, que nos haga realmente mejores, como en algún momento el Papa nos dijo en la pandemia».
En ese sentido, subrayó que el trabajo fue realizado en común con el Centro Comunitario San Roque y la Red Solidaria Bahía Blanca: «Sin el trabajo en esta red, sin organizarnos, sin pensarnos en conjunto, esto es imposible». Cabe destacar, además, el aporte realizado desde distintos puntos del país mediante Cáritas Nacional y el acompañamiento de varios de sus integrantes quienes viajaron a nuestra ciudad. «Este tiempo de trabajo es una primera etapa porque ahora viene algo más complejo», advirtió Vidal.
Marina Huentenao afirmó que para Cáritas «la ayuda que más ayuda es aquella que se organiza», por lo cual se trabajó con «un centro de distribución a distintas instituciones, colegios, organizaciones no gubernamentales, iglesias católicas y evangélicas y familias organizadas que se sumaban para llevar alimentos a otras de sus barrios».
Se buscó que las donaciones que ingresaran salieran ese mismo día para atender las necesidades más urgentes. En la zona norte se abrieron tres lugares para coordinar la asistencia: «la Iglesia Santísima Trinidad, Kilómetro 5 y en la iglesia articulamos con las sociedades de fomento de Cooperación y de Belgrano». También se abrieron roperos comunitarios en algunas plazas.
«Pudimos alcanzar más de 10.000 entregas particulares en puerta y después en más de 512 pedidos que salieron para estas distintas comunidades organizadas. La modalidad era armar pedidos y de ahí se distribuía en las distintas familias de los barrios. Cáritas no es una institución que va puerta a puerta, sino que trabaja a través de la organización territorial que son las Cáritas Parroquiales, muchas de ellas y muchos voluntarios también se vieron afectados», comentó.

Huentenao agregó que «en esta oportunidad se acercó mucha gente suelta, no vinieron con amigos, no vino gente con la parroquia, sino vecinos que se acercaron a dar una mano -estaba en mi casa, no me pasó nada, no me podía quedar-, entonces en función de todo eso fuimos articulando en el Centro Comunitario San Roque que nos abrió generosamente toda la institución».
«Un agradecimiento a todas las personas cercanas que se cruzaron, muchas de las mujeres vecinas del barrio que no podían hacer demasiado esfuerzo físico, llevaban tortas fritas para voluntarios, rosquitas. Mucha generosidad se vio en ese centro que creo que superó las 500 personas trabajando durante 12 días», concluyó.
La segunda etapa continuará con la asistencia a las familias afectadas por la catástrofe y a aquellas que ya se encontraban en una situación de vulnerabilidad y, a su vez, pondrá el foco en las necesidades pendientes tras la vuelta a los hogares de muchas personas que perdieron todas sus cosas personales y laborales.
«Hay un montón de gente que está pudiendo volver a su casa pero no tiene, por ejemplo, dónde guardar la ropa que le están dando o la casa no está en condiciones para ser habitada, desde cosas mínimas hasta otras más complejas», explicó Vidal.
Los equipos técnicos de Vivienda y Economía Solidaria se encuentran relevando la situación de las comunidades que acompañan habitualmente en mejoramientos habitacionales y capacitación, producción y comercialización en diversos rubros.
«Algunas de las familias que acompañamos no fueron afectadas y se sumaron como voluntarios, pero sí, por ejemplo, el local Reloj de Arena, varias de las compañeras perdieron mucho -contó Huentenao-. Todavía no están pudiendo abrir, no solamente por la cuestión material, sino la cuestión psicológica. La semana pasada empezamos a retomar las reuniones de los proyectos de trabajo, y son muy catárticas, hay una tristeza generalizada (…). Muchos compañeros de trabajo nuestros también perdieron todo, amigos, familiares cercanos, tenemos justo una gran franja que vive lindante al canal, son momentos difíciles en lo personal para todos los que estamos en Cáritas, para las comunidades que acompañamos y también para las personas destinatarias de nuestro laburo».

El presidente de la Cooperativa Obrera, Luis Ortis, explicó que la Campaña Solidarios por Bahía surgió como «un pedido que habían hecho muchos de los cooperativistas, muchos de los asociados de algunas de las sucursales ajenas a Bahía Blanca, para ver de qué manera podían hacer algún tipo de aporte dinerario».
Así se desarrolló entre el 13 y el 31 de marzo la propuesta que recaudó $ 64.269.285,89, a lo cual La Coope sumó como aporte propio un 20% más, alcanzando un total de $ 77.123.143,06. «Queremos llevar el agradecimiento a aquellos que hicieron ese aporte voluntario. Son 64 millones de pesos, de los cuales casi el 90% vinieron de otras 72 ciudades donde la Cooperativa está y que solidariamente aportaron a Bahía».
Más de 200 familias de trabajadores y trabajadoras de la Cooperativa Obrera se vieron afectadas por la inundación, al igual que varias de sus sucursales, tres de las cuales aun no pudieron reabrir sus puertas.
El subgerente general Pablo Barbieri comentó que muchas otras cooperativas e instituciones del país aportaron decenas de camiones con ropa y mercadería y en algunos casos donaciones de dinero.
«La importancia de que lo solidario se haga de manera colectiva, que las instituciones que construyeron en su momento la ciudad, una ciudad solidaria por naturaleza, por historia, que en este momento lo vuelve a demostrar -destacó-. Tenemos sensaciones encontradas, por momentos esa tristeza que uno siente, esa angustia que uno ve en la calle, y por otro lado esa activación, ese reconstruir que seguramente hará que más temprano que tarde Bahía se levante. Por supuesto que seguimos necesitando la ayuda del Gobierno Nacional, la ayuda del Gobierno Provincial, porque va a ser imposible que Bahía lo haga solo, pero la solidaridad de los bahienses y el compromiso creemos que va a ser lo que nos va a permitir avanzar en adelante».